Cuando se es la oveja roja de la familia es muy duro asistir a cumpleaños u otras celebraciones familiares. Y no quiero adentrarme en el tema de bautizos, comuniones o bodas (buegh!).
La soledad me embarga y me debato entre el amor y el odio hacia mis padres y hermanos.
Necesito terapia de forma urgente.
Si estás en la misma situación que yo, por favor, déjame tus comentarios. Quizá podamos organizarnos y fundar la A.V.F.F. (Asociación de Víctimas del Fascismo Familiar).
Ah! y los fachas que se abstengan, ya me llega con los míos.

